Síntomas de anemia

La anemia se produce en el cuerpo de una persona por la falta de glóbulos rojos o, en su defecto, por la presencia de glóbulos rojos que no cumplen la función para la que están destinados según su naturaleza orgánica, lo que provoca es falta de oxígeno en su traslado hacia otros órganos.

La principal función de los glóbulos rojos es el transporte de oxígeno por el torrente sanguíneo a los distintos órganos del cuerpo y liberándolo en los tejidos subcutáneos. Si no se trata y diagnostica a tiempo el cuadro de anemia puede resultar grave y desembocar en una potencial muerte.

Los síntomas de anemia suelen presentarse de una forma tan variable como exista, normalmente se detectan cuando las personas realizan chequeos médicos porque los síntomas son muy parecidos a otras enfermedades cardíacas por lo que realizándose un análisis completo de sangre todos los años puedes descubrir si tienes alguna deficiencia en los glóbulos rojos ya que transportan el oxígeno necesario para el buen funcionamiento del cuerpo humano porque contienen hemoglobina que es una proteína muy importante en nuestra vida.

A veces suele estar implícita en otras enfermedades lo que conlleva a agravarlas aún más, es el caso del cáncer durante el tratamiento de la quimioterapia donde presentan mayor dificultad de afrontarla tanto física como emocionalmente.

Entre los síntomas más corrientes de anemia se encuentran los siguientes:

Arritmia: lo que puede causar es una desregulación en el ritmo cardíaco ya que los latidos comienzan a ser muy irregulares y generalmente en estos casos muy acelerados por lo que el corazón debe irrigar y bombear mayor cantidad de sangre en el torrente sanguíneo para poder compensar las deficiencias que suelen tener en este aspecto los demás órganos. Esto puede traer consecuencias fatales si no se realiza un chequeo a tiempo, lo que puede desembocar en por ejemplo una insuficiencia cardíaca.

Debilidad: esto viene en conjunto normalmente con la fatiga o cansancio y a veces puede estar acompañada de mareos, su falta de oxigenación en el torrente sanguíneo que debe transportar los glóbulos rojos a través de la sangre a cada rincón del cuerpo.

Dificultad para respirar: al bombear mayor cantidad de sangre el corazón puede que en ciertos tramos del día no sea suficiente lo que llega a los pulmones por lo por momentos se tendrá una sensación de presión sobre el pecho por la misma falta de aire que puede ser compensada o regularizada con medicación o bien tratando de realizar la menor cantidad de movimientos. Otro síntoma asociado puede ser el dolor de pecho con los síntomas antes mencionados.

Fatiga: suele durar desde que se detecta la anemia hasta que posteriormente se alivia, pero es más intenso durante los primeros momentos luego de su detección e incluso provoca tener un estado de adormecimiento durante el transcurso del día. Se suele deber a falta de hierro y minerales esenciales que el cuerpo necesita y los reclama justamente de esa manera para que se pueda normalizar cuanto antes.

Mareos: no tiene horario de ocurrencia ya que es totalmente espontáneo e inevitable. Se trata de un cuadro hormonal que puede provocar palpitaciones y hasta desmayos, dependiendo la gravedad de la situación puede deberse tanto a la falta de oxígeno en sangre de algunos órganos y la deshidratación del cuerpo lo que termina resultando en vómitos, diarreas recurrentes y varias líneas de fiebre.

Piel pálida: se trata de la pigmentación que le da un color vital a nuestro cuerpo, en condiciones normales si la sangre fluye bien el color es intenso, en cambio cuando tenemos problemas con el transporte del flujo sanguíneo el color de la piel se vuelve pálida y hasta en algunos casos extremos amarillenta lo que compromete incluso órganos hepáticos como es el caso del hígado.

Lo mejor en estos casos cuando empezamos a sentir estos síntomas es acudir rápidamente y sin dudarlo al médico, seguramente le dirá qué clase de análisis deberá realizarse. Los análisis generalmente son de sangre para saber qué cantidad de glóbulos rojos contiene tu cuerpo y compararlo con la cantidad mínima preestablecidas y que se consideran dentro de los parámetros normales, se incluyen dentro del resultado los hematocritos, que es el porcentaje de glóbulos rojos en sangre, y hemoglobina, donde se cuenta cantidad de glóbulos rojos. Este análisis se suele llamar técnicamente en medicina hemograma completo ya que no sólo verifica la cantidad y calidad de glóbulos rojos sino también los glóbulos blancos y plaquetas que sirven para la defensa del organismo y su inmunidad.

Si tenemos una enfermedad de base como puede ser cáncer o leucemia entonces los síntomas de anemia pueden ser resultado de la medicación que se le suministra al paciente durante el tratamiento de quimioterapia para combatir estas enfermedades, ese caso se necesitará algún otro tipo de medicamento que estimule a generar mayor cantidad de glóbulos rojos ya que de manera natural o puede generar todo lo que el cuerpo necesita para que sus órganos funcionen de la mejor manera.

Si tenemos síntomas leves de anemia el médico de cabecera puede recetar unos suplementos dietarios a base de complejos vitamínicos y minerales que ayudan a regularizar el normal funcionamiento del organismo, entre los más comunes que se indican medicamente se encuentran el hierro, variada cantidad de vitaminas y ácido fólico. Esta clase de medicamentos suelen comprarse en cualquier farmacia bajo receta instruida por el médico de confianza, la forma en que se encuentran es mayormente en comprimidos por lo que el suministro al organismo se realiza por vía oral. En menor cantidad se puede aplicar un inyectable con algún tipo de vitamina para que el cuerpo la absorba más rápidamente, esto es muy beneficiosos para los casos en los que la persona se encuentra muy debilitada y fatigada por los síntomas de la anemia.

Las vitaminas y minerales antes mencionados se deben acompañar de una dieta estricta para poder regular nuevamente el cuerpo y su irrigación sanguínea a parámetros normales, cabe destacar que el médico te dará un listado de alimentos que contengan tanto hierro como ácido fólico para que puedas ingerirlo en cada una de las cuatro comidas al día.

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